viernes, 2 de diciembre de 2016

Pile 1

Hoy hace 74 años que la historia del hombre cambió para siempre.

Pile 1


Un 2 de diciembre de 1942, bajo las gradas del estadio de deportes de la universidad de Chicago, el físico italiano Enrico Fermi lograba la primera reacción nuclear autosostenida de la historia humana.

  • Aclaro lo de "historia humana" dado que no fue la primera en nuestro planeta... hubo muchas más, pero mucho antes que la raza humana existiera en nuestro planeta.Si estas pensando en extraterrestres o algo así, lamento defraudarte... fue una reacción de origen natural que ocurrió en lo que hoy es África, cuando en la tierra solo habitaban seres unicelulares. De hecho se conocen 16 de estas reacciones naturales en distintos lugares del globo.

Por lo tanto, Pile 1 fue el primer reactor nuclear artificial en la tierra.
Pero volvamos a la primera mitad del siglo XX:
En plena guerra mundial, las potencias competían en tener la capacidad de dominar el átomo... una de las razones obvias era la construcción de armas nucleares, pero la otra era obtener una fuente de energía inagotable.

En ésta segunda línea de investigación, el objetivo no era lograr una explosión, sino todo lo contrario... mantener de forma indefinida pero controlada una reacción nuclear que proporcionara energía de forma casi ilimitada.

La idea era simple: El uranio despide neutrones de forma natural, que si impactan a otros átomos de uranio pueden generar una reacción en cadena explosiva. Si de alguna manera logramos "frenar" esos neutrones lo suficiente como para que la cosa no explote, pero no tanto como para que la reacción se extinga, podremos tener una fuente de energía barata y duradera.

Obviamente es fácil de decir... pero lograrlo era otro tema.
La "pila" en cuestión, estaba constituida por bloques esféricos de uranio, separados por barras de grafito que funcionaban como "moderadores" y láminas de cadmio que absorberían los neutrones haciendo la reacción imposible en caso de que desmadre la reacción.
Cuando se retiraban cuidadosamente las barras de grafito, los neutrones comenzaban a hacer su trabajo y lograrían "calentar el ambiente" sin explotar.
El 2 de diciembre de 1942, el CP-1 estaba listo para la demostración. Ante un grupo de dignatarios, el joven científico George Weil retiró la última vara de control mientras Fermi monitoreaba cuidadosamente la actividad de los neutrones. La pila se volvió crítica a las 3:25 p.m. y Fermi la apagó veintiocho minutos después.
La potencia lograda era irrelevante (apenas 0,5 watts) pero el gran primer paso había sido dado.
El hecho fue crípticamente anunciado a las autoridades mediante el siguiente diálogo:

- El navegante italiano ha llegado al nuevo mundo!. 
- cómo son los nativos?
- Muy amistosos!

El resto... es historia.
para bien o para mal, el dominio del átomo cambió definitivamente todo...



más info detallada (en inglés):
https://en.wikipedia.org/wiki/Chicago_Pile-1 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Soy un átomo

Una nueva colaboración con la red Naukas:


Soy un átomo.

No puedes verme… pero estoy aquí. Justo frente a tus narices.
No importa hacia donde mires, qué tan lejos o cerca… qué tan arriba o abajo, siempre habrá allí uno de nosotros… aunque no nos veas.

No… no es un acertijo, es solo una metáfora para que te des cuenta de que todo lo que ves (y también lo que no ves) está hecho de entidades como yo.
¿Te sorprende la palabra “entidad”?,
Verás… en realidad no existe una palabra que me defina. Soy “eso” que conforma la materia; eso que constituye todo lo que te rodea, incluso a ti mismo.

Mírate la punta del dedo… justo allí, hay una célula… y en ella millones de moléculas, algunas pequeñitas, y otras gigantescas, como las proteínas… dentro de ellas, miles de entidades como yo estamos enlazadas formando cadenas, logrando que esa molécula cumpla su función biológica, por ejemplo, reparar el tejido de tu piel luego de un rasguño.
También podemos estar en el fondo de tu retina, formando parte de un pigmento que te permita distinguir los colores… o en el interior de un glóbulo rojo, transportando el oxígeno que estas respirando… o en un neurotransmisor en lo profundo de tu cerebro, permitiendo que las neuronas se comuniquen para que interpretes esto que estás leyendo…
Allí donde quieras, allí donde imagines, incluso donde nunca imaginarías, estamos.

Ahora que he logrado captar tu atención, te voy a contar mi historia:

Continuar leyendo en Naukas:
 http://naukas.com/2016/11/30/soy-un-atomo/

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Estaba hace 100 años la gente tan loca como ahora?

Bueno, seguramente te sorprende la pregunta... pero termina de leer esto antes de dar una respuesta ;-)

A principios del siglo XX la gente vivía una época dorada, donde inventos fantásticos se conocían a diario, donde el futuro era grandioso y donde todo era posible.

Los parques de diversiones no eran la excepción y pronto competían por tener las atracciones más sofisticadas en un alarde de técnica e ingeniería. Claro, eso implicaba el riesgo de que a veces se proyectaran las cosas más insólitas, por no decir delirantes.

Si quieres un ejemplo, mira este boceto de 1919:


Si... no lo estás imaginando mal: Se trata de un cañón que dispara una "bala" con gente en su interior, sobre esa rampa de agua para descender e intentarlo de nuevo... si tienes las agallas!.

Este proyecto fue presentado por unos neoyorquinos a la revista "El experimentador eléctrico", afirmando:
"Aunque, a primera vista, pueda parecer imposible construir un artilugio de atracciones tan atrevido como éste, un poco de reflexión mostrará que no es tan imposible en absoluto"
La idea era que los "pasajeros", sujetos a unas sillas cardánicas viajaran dentro de la bala, disparados por un cañón hacia una estructura que los recibía a 30 metros de altura, para luego hacerlos descender por una rampa de agua.

Aquí el  diseño de la bala y sus sillas:



Parece que el dilema de los diseñadores fue decidir si usar pólvora, aire comprimido o impulsos electromagnéticos para impulsar el proyectil... así que finalmente todo quedó en el papel.

De todas formas... ¿te animarías a subirte?
Bueno, ya ves, no se si más o menos locos que ahora... pero "locos" hubo en todas las épocas.
;-)

Fuente:
http://ibytes.es/electric-gun-una-locura-de-atraccion-propuesta-por-dos-inventores-de-nueva-york-en-1919.html

martes, 22 de noviembre de 2016

Un reloj que dure diez mil años.

Medir el tiempo... controlarlo... dominarlo.
Pocas cosas en la historia humana generaron tanta pasión como poder medir el tiempo, para regir los destinos de una civilización.
Al principio debe haber sido para poder conocer el momento de sembrar y de cosechar... seguramente también saber cuando tendría cría el ganado.
Luego para organizar el trabajo de manera equitativa, o para programar las obras que se realicen.
Mas tarde para definir los ganadores de las competencias, y seguramente también para marcar el momento de adorar a los dioses.

Medir el tiempo es una obsesión que acompaña a las culturas humanas desde sus albores.
El sol, la luna, las estrellas, el agua, el arena... eran suficientes al principio.
Pero pronto se necesitaron mejores mediciones, y aparecieron los engranajes, y el péndulo... esa fantástica obra del ingenio que multiplicó por cien la exactitud de las medidas.
Por último toda la ingeniería humana desarrolló las maneras mas diversas de lograr el control infinitesimal del tiempo, usando la electrónica, y los propios átomos para ello.

Pero todos los mecanismos e ingenios para medir el tiempo, tienen un defecto: no duran para siempre.
Es curioso que cuanto más exactitud le pidamos a nuestra medida, más efímero se torna el dispositivo: Un trozo de roca convenientemente colocado en un espacio de terreno plano puede durar milenios, pero el mas sofisticado de nuestros relojes modernos necesita de ser recargado de energía en pocos días u horas, si no de forma permanente.

  • ¿Sería posible construir un reloj que dure diez mil años, y siga funcionando aún si nuestra especie ha desaparecido?


Te pido que te detengas en la cifra: diez mil años.
Eso es más de lo que tiene la especie humana como ser civilizado. Hace 10.000 años apenas estábamos dejando de ser cazadores-recolectores, para reunirnos en pequeñas tribus que descubren la agricultura. Las primeras civilizaciones nacieron hace bastante menos que eso... las pirámides de Egipto tienen apenas la mitad de ese tiempo.


  • ¿Podemos realmente construir un reloj que dure un tiempo similar, hacia el futuro?
  • ¿Cómo serían las civilizaciones humanas dentro de cien siglos, si es que existe todavía la especie humana?
  • ¿Como lograr que ellos entiendan para qué sirve un mecanismo semejante, capaz de mantenerse funcionando, si pudiera construirse?
  • Y después de todo...¿Para qué serviría un objeto así?


William Daniel Hillis tuvo ésta idea en 1986:
Cuando yo era niño, la gente solía hablar de lo que pasaría para el año 2000. Ahora, treinta años después, todavía hablan de lo que sucederá en el año 2000. El futuro ha ido disminuyendo año por año durante toda mi vida. Creo que es hora de que comencemos un proyecto a largo plazo que haga que la gente piense más allá de la barrera mental del Milenio. 
Me gustaría proponer un reloj mecánico grande, impulsado por cambios estacionales de temperatura, que haga tictac una vez al año, suenen "bongs" una vez al siglo, y el cucú salga cada milenio.

Decirlo es muy simple... hacerlo, una tarea monumental. Sin embargo, muy pronto varios entusiastas se involucraron en la idea y surgió un proyecto: construir el reloj que dure diez mil años.


En 1996 se creó la fundación "The Long Now", y en 1999, justo para el cambio de milenio, el primer prototipo estaba funcionando.

Prototipo del reloj  de los 10.000 años.

Claro, una cosa es el prototipo y otra el verdadero.

  • Su tamaño debería ser descomunal, debería estar construido en los materiales más resistentes conocidos, ubicado en un lugar a prueba de cualquier cataclismo, la perfecta calibración del mismo debería lograr que los cambios climáticos no afectaran su funcionamiento, debería poder ser mantenido por las generaciones futuras, aún sin tecnología de avanzada, sino apenas algunas herramientas metálicas, y por supuesto, debería funcionar solo gracias a los cambios térmicos entre el día y la noche.
Si bien no hay fecha prevista para su emplazamiento, lentamente se está construyendo. Obviamente aún hay más preguntas que respuestas... pero el tiempo no es precisamente un factor limitante para éste proyecto.


Más info y detalles sobre el proyecto, aquí:

Aquí un paper del inventor con los avances del proyecto en 2011:

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¿Vivimos en la espuma?

Tal vez la tecnología esté convirtiendo nuestra existencia en eso... simple espuma.

Burbujas de espuma

  • Te levantas a la mañana y lees las noticias en tu dispositivo preferido... pero no todas, sino solo las que el sistema ha seleccionado para ti de acuerdo a tus preferencias. Cómodamente inmerso en una burbuja informativa.
  • Mientras viajas, te conectas al servicio de streaming y escuchas solo las canciones preseleccionadas por ti. Disfrutas de tu burbuja musical.
  • Buscas algo en internet, pero el buscador (que conoce tus hábitos de búsqueda) te muestra solo los resultados que coinciden con tu historial. Agradeces no tener que filtrar la información y poder acceder a tu burbuja de conocimiento.
  • Tu dispositivo se conecta por bluetooth a los parlantes de tu auto y llevas a cabo una conversación sin siquiera tocarlo. Disfrutas de tu burbuja de conectividad.
  • Vas caminando por la calle mientras eres monitoreado por la vigilancia de las cámaras urbanas. Aunque lo ignores, estás inmerso en una burbuja de vigilancia.
  • Abres tu correo electrónico y docenas de anuncios "personalizados" inundan tu casilla... ellos ya saben qué auto prefieres, qué comida te satisface, o qué tipo de chica te atrae... es la burbuja del marketing.
  • Conectas con tu red social preferida para que tus "seguidores", "fans", o "amigos" sepan lo que haces, piensas o dices, aunque no les importe demasiado... total a ti tampoco te importa lo que ellos dicen, pero igual los sigues. Solo quieres "conectarte" a sus burbujas de opinión, y asegurarte que ellos conecten con la tuya.
  • Cada palabra que dices, cada foto que envías, cada video personal que grabas, está en la nube... y formas parte de la inmensa burbuja del Big-Data.
  • Te acercas a un comercio para comprar eso que tanto te gusta... pagas con tu tarjeta, y todo el sistema bancario se entera al instante. Eres parte de la burbuja financiera.
  • Te enteras por el noticiero que la bolsa de un desconocido país cayó estrepitosamente, y te advierten que eso te costará caro... aunque no tienes idea del porqué. Bienvenido a la burbuja bursátil.
Podría seguir horas detallando ejemplos donde cada uno de nuestros actos, por insignificantes que parezcan, están siempre enlazados de alguna manera a una invisible y sutil red que nos "rodea" como miles de burbujas.
De alguna manera, nuestra vida cotidiana se ha convertido en eso... espuma. 

Esta "espuma" nos da confort, seguridad, nos brinda deliciosa inmediatez y reduce al mínimo nuestro esfuerzo para obtener lo que deseamos.
Como forma de pago por ese servicio le damos a "la espuma" toda nuestra información, toda nuestra intimidad, le confiamos todos nuestros secretos, y le ofrecemos fidelidad...
Pero el verdadero precio no es ése.
El precio mas costoso que pagamos es el de la ignorancia.
  • Si solo nos ofrecen la música que queremos escuchar... ¿cuántas deliciosas melodías nos perdemos de conocer?
  • Si solo recibimos las opiniones que nos agradan... ¿Cuántas verdades incómodas ignoraremos?
  • Si solo accedemos a la información que nos interesa... ¿cómo ampliaremos nuestro criterio ante nuevos desafíos?
La espuma nos protege... pero nos aísla.
La espuma nos hace sentir cómodos... pero nos adormece.
La espuma nos brinda seguridad... pero nos encierra.
La espuma nos miente.

Tal vez sería buena idea, de vez en cuando, salirse de la espuma y pasar unos días en el campo para tomar contacto directo con la única burbuja que realmente importa. 
Una burbuja que no es virtual... es cósmica.
La única burbuja que realmente nos contiene, nos protege, nos alimenta y nos cuida... y sin la cual no podríamos vivir.
La llaman... "Naturaleza".